Pérdida
DISTANCIA
La distancia siempre es doble: frío, espacio abierto, primera ausencia; vacío en el corazón, presagio de ruptura.
De nada sirve romper las métricas y sentir la presencia de la carne como una repulsión que exige el repliege de los labios o la huída. Nadie quiere un cuerpo si no hay eco de palabra.
La distancia es una cosa de dos: uno la abre, otro la aumenta.
SILENCIO
Cuando hay espacios compartidos y el cruce se hace necesario a pesar de que las grietas estén consumadas, nace el silencio como un denso cuchillo o aritmética.
La desidia -el tedio- vence toda pasión, frenando las manos y la frente. Ya no hay vuelta atrás, todo ha quedado extrangulado.
Ahora, tan sólo piedras.
INDIFERENCIA
Sin lugar, sin palabra, la indiferencia se hace rúbrica natural para la pérdida.
No queda nada, porque nada importa.
Leerte te obliga que el siguiente paso que des sea meditar entre tus reglones, saborear tus palabras dichas desde dentro, sin artificios.
Ya sabes que me gusta mucho leerte…
MªÁngeles Cantalapiedra
la presencia hermanada de la distancia, el silencio y la indiferencia: no son sentimientos que solitarios puedan consolidarse, pues donde existe la palabra no puede hacerse muy grande la distancia, y en este caso provoca el interés.
“La distancia es una cosa de dos” … Esta frase me ha hecho pensar que la falta de interés puede verse desde otras perspectivas.
Pilar
Deventer 17 junio 2007
Buenas tardes compañero de Iceberg-Nocturno.
Empiezo a leerte con interés. UN abrazo.
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